¿Qué es la Vertebroplástia Percutanea?
Es un tratamiento novedoso, que consiste en rellenar
el cuerpo vertebral fracturado con Polimetilmetacrilato (PMMA), una especie
de cemento que refuerza la vértebra, estabilizando la fractura y haciendo
que desaparezca el dolor en un 96% de los casos. El tratamiento consiste en
acceder a la vértebra con una o dos agujas, dependiendo de la técnica que
se utilice, a través de la piel y mediante un control radiológico digital;
para posteriormente inyectar el cemento. El procedimiento es muy poco invasivo.
Se hace con anestesia local o con una sedación mínima, por lo que el paciente
está despierto, se trata de una técnica ambulatoria.
¿Quién es el candidato?
Fundamentalmente aquellos pacientes con dolor crónico
de espalda provocado por una o más fracturas por compresión vertebral y que
no cede con tratamiento sintomático. La fractura, única o múltiples, las ha
podido provocar: Osteoporosis senil o de otra causa, traumatismos y tumores
benignos o malignos principalmente.
¿Quién no es candidato?
No todos los pacientes con fractura vertebral son candidatos
al tratamiento, por lo que para que la eficacia del tratamiento sea máxima,
el control previo en nuestra unidad o por el especialista es fundamental.
¿Cuáles son los resultados?
Entre el 75% y 90% de los pacientes pueden incorporarse
a su vida normal en un plazo de 48 horas tras realizarse la vertebroplástia
percutanea, la mayoría de ellos sin necesitar tratamiento analgésico.
¿Proceso a seguir por el paciente?
El paciente que acude por primera vez deberá pedir hora
en nuestra unidad para ser valorado previamente y poder asegurar la eficacia
del tratamiento. El día de consulta aportará todos los estudios de imagen
que posea (radiografía, TAC, resonancia magnética). Una vez valorado el paciente
ingresará en la clínica esa misma mañana en la que se le realizara el tratamiento,
se le hará la analítica rutinaria y firmará el consentimiento informado. A
la mañana siguiente el paciente es dado de alta y se le entrega un dossier
dirigido a su médico de cabecera o especialista que incluye las secuencias
gráficas y el informe neuroradiológico correspondiente al tratamiento. Se
suele hacer una revisión a los 7-10 días por parte de su médico que se encarga
de su seguimiento o en la propia unidad.